
Déjame que te invite a una guerra,
a una muy dulce, donde no hay armas ni bajas.
Un hermoso duelo, no más, de cuerpos gastados
Por tantas batallas heridos y ajados.
Déjame que te invite a esta guerra,
que dura segundos, minutos, tal vez hasta horas.
Donde luchar, mi amor, ¡ya es en si la victoria!.
---- Batalla de besos lanzados en forma de bala
De cañones cargados de caricias variadas
Proyectiles que silbando exploran bellas quebradas
Buscando tu Santa Bárbara de polvora cargada
----Casacas que yacen en suelos de madera,
envueltas en polainas y medias de seda.
Mudos gritos, alabardas clavadas.
Cuerpos desnudos por toda diana
----Sea crepúsculo o bien entrada mañana,
piel trémula ¡estate atenta, en guardia!
hordas de besos te atacarán con saña.
Y por botín tus gritos en risas llevarán a ahorcajadas.
----Déjame que te rete a un duelo
De cuerpos ungidos en aceite de amor
De pezones encendidos de falso pudor
De labios abiertos, dibujando señuelos
----Deja que mi ejercito embista con fuerza
Que choque contra tus amuralladas defensas
Deja que las bata con las más bellas tretas
Mis ataques temerarios, y tu fingida sorpresa...
----Deja que alce mi pendón al viento
proclamando mi victoria o mi derrota
Juro a Dios que me da lo mismo y no miento
Sólo me importa combatir en este campo de batalla
Poder sentir así el clarín que clama carga o retirada
Me da lo mismo si tu caballería pasa por encima de la mia
O es la mia la que por la espalda ávida te da caza.
----Dos ejércitos desnudos sin espadas ni medallas
Tan sólo botas sucias hasta la rodilla calzadas
Gimiendo se retiran los heridos
De ambos bandos vencedores y vencidos
Se retiran a sus cuarteles de diario
Para coger fuerzas y limpiar las oxidadas armas
Que mañana tal vez si hay suerte...
...¡Haya de nuevo batalla!